Posturas en la Misa

Hoy suele buscarse mucho la comodidad al asistir a la santa Misa; y de aquí proviene el poco fervor y escasa atención con que muchos la oyen. Vamos a indicar las principales actitudes que convendría guardar durante la Misa.
- En la Misa solemne los fieles cantores estarán siempre de pie cuando canten. Cuando no canten, guardarán la posición de los demás fieles.
Los demás fieles guardarán estas normas:

a) Estarán de pie, al salir el Celebrante con los Ministros; al entonarse el Gloria; a todo «Dóminus vobiscum que se canta de cara al pueblo; a las Oraciones; al Oremus del Ofertorio; al Prefacio; al Postcommunio; a los dos Evangelios; al retirarse el Celebrante con los Ministros; al ser incensados por el Turiferario.
b) Pueden estar sentados a la incensación del altar; al Introito, Kyries y Epístola; al sentarse el Celebrante durante el Gloria y Credo; al Ofertorio; al Lavabo; al canto de la Comunión; después de la Comunión.
e) Estarán de rodillas al empezar la Misa; al Incarnatus est del Credo; del Sanctus a la Comunión; al darse la última bendición.
- En la Misa rezada o privada, los fieles deberían estar de rodillas toda la Misa, menos en los dos Evangelios, según se desprende de la Rúbrica; pero pueden acomodarse a las siguientes normas:
a) Estarán de pie en los dos Evangelios, al rezarse el Credo y al Prefacio
b) Pueden sentarse a la Epístola, al Ofertorio y Lavabo; las Oraciones secretas y después de la Comunión.
c) Estarán de rodillas desde el principio hasta el primer «Dóminus vobiscum» de después de los Kyries; del «Sanctus» a la Comunión; a la última bendición y al rezo de las tres Avemarías.
d) Si la Misa es de difuntos o tiene carácter de penitencia, se debería estar de rodillas al rezo o canto de las Oraciones primeras y Poscomuniones.
Es del todo reprobable la costumbre de los que no se arrodillan con las dos rodillas en la Consagración; la de los que se sientan inmediatamente después de alzar, la de los que se marchan de la Iglesia antes que el Sacerdote esté fuera del altar. ¡Qué poca fe y qué poca educación demuestran tener esos tales!